ANGELITO
VÁZQUEZ

 

 

Siempre con un “gu gu” en su boca en respuesta a cualquier dilema.  Sin más armas que su mala leche, fue capaz de enfrentarse a todo tipo de villanos, ladrones, gamberros de barrio y macarrillas de futbolín que poblaban sus páginas, intentando en vano gastarle alguna broma pesada al ¿tierno? infante que era nuestro héroe.