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MI ESTANCIA EN EL 'AVE MARÍA' |
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1958-1966 |
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Le pedí a mi padre que quería tocar la trompeta y él me lleva al colegio, (único con banda de música), habla con el director D. Jesús Corchón y directamente me admite, ingresando el día 20/09/1958 con el maestro D. Francisco Triviño; que, por cierto, sus castigos consistían en pegar con la regla en las manos. Los dos cursos siguientes los pasé con un maestro más joven: D. José González Rodríguez. Era una persona seria y disciplinada, al que le tengo un gran recuerdo, cariño, afecto y admiración, y del que aprendí mucho. (Además de maestro era músico, tocaba la trompa junto con D. Manuel Aragú Pérez, y ambos maestros pertenecían a la Banda Municipal). Lamentablemente, varios años después, fallecería en accidente de tráfico cuando iba a Madrid para conseguir un puente elevado peatonal que evitara el acceso de los niños al colegio de “El Pilar” (Ciudad Jardín) por la carretera. La única entrada al colegio era por el pasillo de Natera, (hoy Av. de Fátima). A la izquierda de la puerta había una ventana con la imagen de una Virgen con limosnero. En el interior, a la izquierda, estaba el despacho del director y un piano donde recibí mis primeras clases de solfeo, (con Francisco Martínez Santiago); a la derecha estaba la portería, conserjería y servicios de los maestros, hasta llegar a la puerta de salida. En esta zona Éste, paralelo al pasillo de Natera, existía una galería techada, y a su izquierda estaba el comedor y la cocina, mientras que a su derecha se encontraba la campana y un pasillo largo, hasta donde hoy está la Av. de Fátima. Todo ello daba a un gran patio rectangular asfaltado, (zona de recreo) con muchos árboles y fuentes para beber, y donde se hallaba el mapa de España en relieve. Frente a todo lo anterior, en el Oeste y separado por una tapia, estaba la “huerta”, zona no asfaltada, justo donde hoy día se encuentra el polideportivo de calle Malasaña. Además, existía un portón de salida en desuso, que antiguamente sirvió de entrada, encontrándose a continuación un edificio con un piso en forma de “L” con las aulas y capilla, que por la parte trasera hacía esquina entre las calles Malasaña y Francisco Monje. En este extremo, zona Norte continuaba una casilla y la gruta. Esto último desaparecería con el comienzo de las obras de edificación de la iglesia de Fátima. En la zona Sur estaban los servicios. En la zona Norte de la calle Francisco Monje estaba la O.J.E. (Organización Juvenil Española); hoy Fátima Bulevar, que también tenía banda de cornetas y tambores). Junto al colegio, haciendo esquina entre el pasillo de Natera y Francisco Monje se construyó la iglesia de Fátima que se inauguró 11/10/1961. (Después daría nombre a la actual Av. de Fátima). En éste tiempo sólo existían las bandas infantiles de cornetas y tambores: la O.J.E., ya mencionada, junto con las del Ave María y San Bartolomé, esta última perteneciente a la barriada de la Misericordia. Y las únicas bandas de música que existían eran: la infantil del colegio Ave María en Natera (director D. Gabriel Pérez Guardia); la juvenil del Frente de Juventudes (Director D. Perfecto Artola), compuesta en su gran mayoría por músicos procedentes del Ave María, y que como particularidad, sus servicios eran remunerados. Estaba ubicada en Tejón y Rodríguez, (hoy parking Tejón). Finalmente, existían dos bandas profesionales: la Banda Municipal, dirigida por D. Perfecto Artola (que ensayaba en el mercado central hoy museo C.A.C.); y la del Regimiento Infantería Aragón 17 en el cuartel de la Calzada de la Trinidad, siendo su director D. José Andréu. Me impresionó lo grande que era el colegio, ya que yo venia de la academia Davó que estaba en la plaza de San Francisco. Curiosamente enfrente había otro colegio llamado San Pedro y San Rafael. (Hoy se encuentra la casa hermandad de “La Paloma”). Mis primeros compañeros fueron: Antonio Aranda, que provenía de Torrelavega (Santander); y José Galán Marín. Éste último tenía un familiar de maestro en el mismo colegio D. Juan Torres Marín que anteriormente tocó el fliscorno en la banda de música. (Los carteles de cine estaban firmados por Marín, que era otro familiar). Mi mejor compañero fue Juan Mira Castillo y mi mejor amigo era mi vecino del Pasaje de Gordon nº 2: Juan Sánchez Jiménez, hijastro de Antonio Llorente que poco después seria el socio fundador, junto con mi padre, de la primera tienda de música en Málaga: “Casa de la Música” en calle Mariblanca, nº 14. Era obligatorio asistir a misa los domingos, (se decía en latín), en la capilla del colegio. Una de las veces que recorría el pasillo para ir a clase, oí un clarinete interpretando una bella melodía, “Come prima”, tocado por Pedro Ramírez Molina. Había que formar siempre para todo. Al toque de campana teníamos que hacer la “estatua” (no moverse) y permanecer en silencio. Se cantaban piezas populares, de zarzuela y religiosas. Recuerdo varias, por ejemplo: “Era un rayito de luna”, donde hacíamos el acompañamiento golpeando las maletas. Otra era: “Cuando Fernando séptimo usaba paletón” que se repetía la misma frase con las diferentes vocales, ej.: (Canda Farnanda sátama asaba palatán, después con la “e” y así sucesivamente. Y también hacíamos gimnasia rítmica, cantando. Recuerdo que desfilábamos en el patio, junto con la banda de cornetas abriendo el desfile, el cuál cerraba la banda de música. Para los más necesitados, todas las mañanas antes de la entrada a clase se le entregaba leche en polvo y un trozo de queso de bola con pan y, al mediodía, se quedaban a comer. Me apunté en la banda de música que ensayaba en el primer piso, zona Norte. La primera vez que la oí, estaban interpretando “Momento musical” de Schubert. Para que me dieran el instrumento (trompeta), tenia que aprender solfeo y llegar a la lección nº 20 del método “El progreso musical” de S.D.M.. Cuando lo conseguí, quitaron la banda de música para trasladarla al Ave María de Huelin, a finales del 1959, junto con su director y maestro de entonces D. Gabriel Pérez Guardia, que también pertenecía a la Banda Municipal, y demás componentes. (Sólo quedó la banda de cornetas y tambores) Me llevé una gran desilusión y opté por entrar en la banda de cornetas y tambores (a falta de pan buenas son tortas), por lo que ingresé de corneta. El cabo de corneta era Llamas y el de tambor (redoblante), Manuel Pérez Muñoz, que anteriormente perteneció a la banda de música, (tocaba la caja). Después se hizo bombero. Otro compañero fue José Rando Soto el popular pintor. Siendo el director D. Miguel Pío, músico militar (cornetas) y subdirector y maestro D. Francisco Nájera Rico, (tambores), hasta el año 1960, en el que se hace cargo D. Luis Roura Borasteros. Con él estuve en la banda y salíamos todos los días de la semana santa, procesiones de San José de la Montaña, fiesta del Carmen en el Palo, Inmaculada Concepción por la Trinidad. En ésta última y con la conformidad del director, salió de cabo de tambor el famoso Cristóbal “negrito”, que en esas fechas estaría haciendo el servicio militar en el cuartel de la Trinidad. Como era bajito pasaba desapercibido desfilando junto con nosotros. (Era espectacular cómo tocaba). Una vez se presentó D. Jesús Corchón con un americano, Mr. Scott, al que nos hicieron recibirlo como en la película “Bienvenido Mr. Marshall”. Hasta se le sacó una letra del estribillo de “Barras y estrellas” que le cantábamos, etc.,. Lo mejor de aquello es que, al final, nos regaló a cada uno un pañuelo, caramelos y creo que 25 Ptas. (Al colegio le tuvo que hacer un buen donativo). Tengo muy gratos recuerdos de cuando nos llevaron al cine para ver la película Ben-Hur; otro día fuimos a visitar la fábrica de la Coca Cola. También otra fábrica por Carranque de una marca de chocolate, con sus correspondientes degustaciones. Un día, seria fiesta, se formó un equipo de fútbol para jugar contra los seminaristas, y los que quisimos, fuimos al Seminario a presenciar el encuentro, del que salimos derrotados. (Creo que los seminaristas jugaban con sotanas y eran los que todas las tardes de los jueves nos visitaban para darnos clases de religión en el patio). Otro buen momento fue en la excursión que toda la clase, junto con el maestro D. José González, hicimos a los molinos de San Telmo. Otros alumnos y compañeros que después estuvieron en conjuntos musicales fueron: Rafael Jiménez Ortega (Los Wido’s), Juan Atencia Berjillo (Los Wido’s, Adam’s, Gran Pamela, etc.,), Eduardo González Domínguez (Los Chalecos, Los Robinson’s ). De la plantilla de maestros, recuerdo a: D. Juan Torres Marín, D. Francisco Triviño, D. Salvador Pérez, D. Rafael Fernández, D. Francisco Ruiz, D. José González Rodríguez, D. Luís Roura Borasteros, D. Gabriel Pérez Guardia y D. Francisco Moreno Almendro (alias “el pechuga”), este último no recuerdo que diera clase. Al acabar mi último curso de primaria, me habló el Director D. Jesús y me propuso que siguiera los estudios de bachiller laboral en el Ave María de Huelin con el pretexto de que podía ingresar en la banda de música, cosa que no dudé ya que por fin podría cumplir mi mayor deseo. Comencé un nuevo reto, empezando por el desplazamiento, ya que para asistir a las clases, (había una distancia de 3’5 km. aproximadamente), me obligaba a coger el medio de transporte de aquella época: el tranvía, desde la avda. Generalísimo (hoy Alameda principal), cuatro veces al día. Para final de año lo quitaron e inauguraron las nuevas líneas de autobuses (Misericordia). Aunque creo que hubo un tiempo que funcionaban los dos medios a la vez. El edificio del colegio, albergaba en cada extremo la primaria de la profesional, separados por la iglesia y cine que estaban en medio, aunque la fachada exterior estaba todo unido. (No hago más descripciones porque hoy día existe, con las consiguientes reformas y actualizaciones sobre todo en los diferentes oficios). Al principio seguía siendo obligatorio asistir a misa los domingos, pero duró poco, seguramente porque la iglesia estaba abierta a todo el público y era más difícil controlarnos. El mismo director D. Jesús, era el encargado de dar las lecciones de solfeo, que lo hacía en su despacho. (En éste tiempo era el único lugar donde existía un teléfono). Después de algunas clases pasé a entrar en la banda de música. El director, igual que en Natera, era D. Gabriel Pérez Guardia, que también ejercía de maestro en la primaria. Los componentes de la banda eran de la primaria y profesional (algunos como yo procedían de Natera); ensayábamos en un aula exclusivo, cerca del comedor y a espaldas de los talleres. (Extremo opuesto a la entrada del colegio). Cuando ingresé en la banda, me dieron una trompeta vieja con la que tenía que practicar fuera del salón de ensayo, hasta que aprendiera la escala cromática, cosa que conseguí muy pronto y por fin me encontré ensayando junto con los demás miembros. Uno de los compañeros que compartimos pupitre, fue José Bravo González que aunque no siguió en el colegio, después fuimos muy buenos compañeros en el conjunto musical Los Wido’s, él, como cantante. Participamos junto con otros colegios, en varias disciplinas deportivas, que se celebró en la ciudad deportiva de Carranque. Yo personalmente competí en Ajedrez, y después de varias jornadas, terminaría el campeonato, quedando en quinta posición. Todos los resultados salieron publicados en el periódico. Al poco tiempo, (ya tocaba el papel de trompeta 1ª), y junto con Rafael Jiménez Ortega (saxofón tenor) y Miguel Martín Borrego (clarinete principal), nos reuníamos en los ratos libres para tocar música moderna, por satisfacción propia. Luego formaríamos nuestro primer conjunto musical con las iniciales de cada uno: Los RAM. (Rafael. Antonio. Miguel). Un día, aprovechando que no había nadie en el despacho del Director y en complot con otros compañeros, se nos ocurrió la siguiente broma: hacíamos llamadas por teléfono al azar y le comunicábamos que se trataba de un concurso de radio, se le preguntaba por el título de la canción, que nosotros mismos interpretábamos, y si ganaba se le concedía un gran premio, a veces no podíamos aguantar la risa. (Los siento por los que acertaron, ya que nunca recibieron nada). Cuando daban las vacaciones de verano, los componentes de la banda teníamos que asistir al colegio todas las mañanas, para ensayar. Para los que vivíamos lejos D. Jesús (director) nos daba gratis, los billetes de ida y vuelta del tranvía o autobús. Dicho así suena como castigo, pero para mi era un disfrute. Lo mismo pasaba cuando terminaban las clases, que teníamos que quedar para ensayar. Una vez estaba tocando la trompeta en el recreo, cuando me escuchó un señor alto y delgado llamado Aragoncillo (falangista), que me preguntó si quería estudiar música y poco después me había sacado la matrícula Oficial en el conservatorio María Cristina, para el curso 1962-63. (Desde aquí le estoy muy agradecido por iniciarme en el estudio de la música, fue un gran paso para mí). Ese mismo año salí en la semana santa con la banda de música del Frente de Juventudes y cobré mi primer salario. Me encontré con las clases del colegio, los ensayos de la banda y tenia que asistir al menos dos veces por semana al conservatorio María Cristina en la asignatura de solfeo, con mi primera profesora Dñª. Araceli Caracuel. Desde entonces simultaneé ambas cosas a la vez. Todos los contratos de la banda, eran en la provincia de Málaga: Alfarnate, Archidona, Casares, Villanueva del Rosario, etc.,. En octubre que fuimos por varios días a Villanueva del Rosario, recuerdo que teníamos que tocar desde las 8 ó 9 de la mañana: Diana, pasacalles, conciertos, concursos, toros, hasta la noche, que salíamos en procesión. (En los toros, tuve que improvisar diferentes toques para los cambios de tercio, que no tenia ni idea. Uno de los toreros era “El Gasolina”). Para el segundo día tenia los labios hinchados. Tocábamos marchas, pasodobles, música clásica y moderna. Ej.: Ópera flamenca; El gato montés; Nuestro Padre Jesús; El soldadito valiente; etc., y arreglos del director, como: Noche de Moscú; Twist, twist, twist; etc.,. Había una marcha que le sacamos una letra y la interpretábamos cantando. Algunos hicimos muy buenas amistades con chicas del pueblo, que luego, seguimos las relaciones por carta. Era la primera vez que las escribía. De nuestra actuación en Alfarnate, recuerdo que eran muy amantes de la música; como no existía pensión y mucho menos hotel, nos alojaban cada componente de la banda repartidos con diferentes familias, en sus domicilios particulares, a mi me tocó con el veterinario. Nos trataron como a sus hijos. En el 1963 a nuestro trío, nos invitaron a actuar en una fiesta en el teatro Juval de la iglesia de San Patricio en Huelin. Fue cuando nos bautizamos con el nombre “Los RAM”. Entre otros participantes, lo hizo Luis Góngora (Los Platinos), con una guitarra española. Después ingresaría el caja de la banda, Manuel Heredia Bonilla en el conjunto musical, al momento de comprarse su primera batería. Estuvimos ensayando en su casa. Frente de la entrada al colegio. (Barriada de Girón). Había un quiosco y era nuestro punto de encuentro, que aprovechábamos para conversar y fumar un cigarro, antes de entrar a clase. La puerta (cancela), se cerraba a las nueve de la mañana. En los últimos años existía mas libertad y se podía salir o entrar cuando quisiésemos. Del colegio formamos una orquesta que no recuerdo el nombre, estaba compuesta por Francisco Sánchez Villalobos (trompeta), Emilio Sánchez Martín (saxofón alto), y yo, con la guitarra eléctrica. Tocábamos todos los sábados en el restaurante “La Sirena” de Benajarafe y nos trasladábamos en el tren. Para la noche vieja nos contrataron en una sala de Churriana, como yo ya pertenecía a otra orquesta, en mi lugar fue a tocar todo un personaje en aquella época, era: Jonás Molbeck sueco alto y rubio, afincado en Los Boliches (Fuengirola), que tocaba la guitarra eléctrica y además tenia una Fender Stratocaster (instrumento que muy pocos tenían no solo en Málaga, sino en España). Tuvieron un gran éxito. Hoy día Jonás, toca en una Big band, el helicón y son de Fuengirola. Al año siguiente de 1964 con Manuel Heredia Bonilla y yo, formamos Los King’s Jazz, era un quinteto compuesto por Bernardo Sibajas García (saxofón tenor), Juan Cano Cabello (clarinete), estos dos en sustitución a Rafael Jiménez Ortega y Miguel Martín Borrego y lo completaba con la guitarra eléctrica y voz: Francisco Pozo Torres. (Ensayábamos y actuábamos los fines de semana, en el teatro de la iglesia de Santo Domingo). Actuamos junto con Los Buitres en un local de la calle Granada (antiguos alumnos Escuela de Franco). También fuimos en octubre a Villanueva del Rosario. El mismo dueño del bar que nos contrató nos llevó en su Land Rover. En éste mismo año de 1964 desgraciadamente desaparece para siempre la banda de música. El director D. Jesús había vendido los instrumentos. Otra vez me encontré en una situación parecida a la experiencia de tuve cuando quitaron la banda estando en Natera. Pero a diferencia de aquella vez, ya estaba iniciada mi carrera musical, continuando los estudios en el conservatorio y tocando en los veranos. (Uno de mis profesores fue D. Manuel Aragú Pérez). Junto con mis compañeros de clase, estuvimos varios días haciendo un cursillo de ejercicios espirituales, en el albergue juvenil África de Marbella. (Una jornada estaba compuesta por: charlas, rezos y absoluto silencio). Como expansión, por las noches nos escapábamos para pasear por el pueblo. En agosto de 1965 hice personalmente mi debut profesional con una orquesta de músicos rejuntados, gracias a Francisco Fernández, pianista cordobés, (que un día cuando estaba estudiando la trompeta en mi casa, me escuchó y con el consentimiento de mi padre, me contrató). (Para esa especial ocasión mi padre me regaló mi primera trompeta nueva, marca Couesnon, lacada oro). Los demás componentes eran: Tania (vocalista italiana), Joaquín Alda Jiménez (contrabajo), José González (saxofón alto) y un batería que vivía por la estación de la Renfe. Actuamos en el pueblo de Algarrobo y estuvimos tres días. Gané 1,200 Ptas. (Cuando el sueldo base estaba en 60 Ptas., diarias). Además de música de baile, en las orquestas teníamos que acompañar todas las variedades, (cantantes de la copla, etc.) había que transportar y leer mucho a primera vista. Desde entonces continuamente tocaba, (sin ensayar), música de baile y en bandas. A veces simultaneaba las dos cosas. Algunos de los que me contrataron fueron: Luis Molina (Violín), que estuvimos acompañando a Mari Carmen y sus muñecos en la sala Le Fiacre de Torremolinos. (El pianista era D. Manuel Pitto Santaolalla), con Donato (batería), ; con las bandas de Vélez-Málaga, Alozaina con los hermanos Aguilar, (el director era su padre José Aguilar Gil) etc.,. Hasta que me ficharon con la orquesta Liond’or. En este tiempo, además de la trompeta tocaba la guitarra eléctrica. Precisamente en la noche vieja del 1966 actuamos junto con Los Wido’s y me propusieron que entrara con ellos. Acepté y junto con Mercedes Morales Soriano (Mónica), que éramos compañeros del conservatorio, hicimos el debut el 20 de abril 1967. En otra ocasión me propuso, los representantes artísticos de espectáculos Barceló: Reina y su ayudante Zapata, que formara una mini banda de música de diez o doce componentes aproximadamente, para actuar en Benagalbón, de los que todos éramos compañeros de la banda, como los hermanos Vallejo, Martín Bode, etc., y un bombardino Juan Plaza Escobar que lo hice director por su retórica y Pepe, tuba de la banda de Marbella. Éste último tenía coche, con lo que algunos nos íbamos con el y los demás con los representantes ya mencionados. Curiosidad: tocábamos en la plaza del pueblo dentro de una tómbola y el último día que ya habíamos cobrado, empezó los fuegos artificiales y cohetes desde donde estábamos, con el consiguiente ruido y peligro, por lo que empezamos a marcharnos por un lateral hasta llegar al coche y salir huyendo. Seguramente creyeron que habíamos parado para descansar, lo siento. (En ésta actuación coincidimos con Los Platinos con Manuel Heredia Bonilla de batería, que venían de gira con una compañía de flamenco). Estuve de educando en la Banda Municipal con el director D. Perfecto Artola, cuando se tocaba en los toros y los conciertos en el recinto Eduardo Ocón, junto con los trompetas: Fernando Medina, Tony Artola, Gonzalo Martín Tenllado y Francisco Martín Pino. (Los fliscornos lo tocaban los hermanos Escalera). Debo decir que los dos últimos cursos, nos llevábamos como en familia, entre nosotros y los diferentes profesores, hasta nos permitían fumar en las clases, siempre que no se enterara el Director. Seguí los estudios de música, tocando profesionalmente y continué con el colegio hasta el final. Terminé con mi título en la rama de electricidad, como instalador-montador. Hasta me saqué la matrícula en agosto de 1966 en la escuela de Maestría. Que no finalicé. Fdo.: ANTONIO JURADO PÉREZ |