Con el siglo XX se va estableciendo ya como una de las principales actividades
de la Banda Municipal la interpretación de conciertos. Así, el "Reglamento para
el régimen de la Banda Municipal de Música" de 1.930 indicaba como objetos
principales de la Banda "el fomento del arte musical como una de las distintas
bases de cultura; amenizar los paseos públicos, dar el mayor esplendor a los
actos que el Ayuntamiento determine y acompañar a éste en los oficiales que así
lo acuerde o sea necesario". Es difícil expresar en menos líneas toda la
amplitud de su tarea. Así que la Banda Municipal de Música ha mantenido siempre
una estrecha relación con los malagueños a través de sus conciertos públicos.
Generalmente en el Paseo del Parque, donde las reseñas nos hablan, en los años
veinte, de conciertos los miércoles y domingos ¡de diez a doce de la noche!. Al
principio en el andén central del Paseo, aún prácticamente peatonal por la
ausencia de tránsito de vehículos. Desde el año 1927 en el quiosco de
mampostería con decoración cerámica y sin techo que se construye, siendo alcalde
Enrique Cano Ortega, próximo a la Cortina del Muelle, aproximadamente donde hoy
se erige la glorieta dedicada a Díaz de Escovar. Y, por fin, desde 1960 en el
Recinto Musical Eduardo Ocón, cuya construcción anuncia el alcalde Francisco
García Grana el año anterior, en los actos conmemorativos del centenario de la
creación de la Banda Municipal.
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Precisamente la reforma de este Recinto ha hecho que en los últimos años las
temporadas de conciertos se hayan desplazado al Centro Histórico de la Ciudad,
ofreciéndose en la Plaza de calle de la Bolsa, Plaza de la Constitución y
actualmente, tras finalizar sus obras, la Plaza de las Flores, lugares que han
tenido una gran acogida.
Estos son los escenarios más comunes en la actividad de la Banda Municipal de
Música, pero no los únicos, pues también los periódicos de todas las épocas nos
informan de conciertos que ofrece en los barrios de Málaga (jardín infantil de
la Plaza de la Victoria, Llano de doña Trinidad, Ciudad Jardín, plaza de la
Merced, plaza de Montes, etc), así como en el Balneario del Carmen y Teatro
Cervantes, entre otros lugares.
DIRECCIÓN
Durante el siglo XX hay que destacar la labor de varios maestros al frente de
la Banda: En primer lugar, Isidro Belmonte, quien, tras ganar
las oposiciones a la dirección convocadas en 1913, es considerado "de facto" sub-director,
ocupando "provisionalmente" la dirección hasta 1930, salvo el fugaz paso en
1927, de Francisco Soler, músico mayor militar cuyo rígido
sentido de la disciplina hizo fugaz su estancia como director.
En 1928, el Ayuntamiento, aún inmerso en tremendos problemas económicos, y
comprendiendo la necesidad de potenciar la Banda Municipal como medio de
difusión de la Música entre la población, convoca un concurso público para
nombrar director titular. Tras plantear el elegido, Eusebio Rivera,
algunas exigencias que no son aceptadas por el Ayuntamiento, no llega a tomar
posesión del puesto y es nombrado entonces (1930) Antonio Palanca,
segundo en la prueba, aunque con los mismos puntos. Este gran director expone la
necesidad de aumentar la plantilla de músicos para elevar el nivel artístico de
la Banda, lo que en este caso sí admite la Corporación.
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El dia 1 de
mayo de 1931 en la Plaza de la
Marina..
Director: Antonio Palanca |
Es entonces cuando, junto con otros músicos valencianos, llega a Málaga
Perfecto Artola, músico de vital importancia en la historia de
la Banda, primero como clarinete solista y luego, desde 1945 como director.
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| Banda Municipal por
Calle Larios con el nuevo uniforme. Semana Santa de 1946 |
Actos del día 18 de Julio de
1948. Director: PERFECTO ARTOLA. |
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Año 1953
???, FRANCISCO FLORIDO TENLLADO (Clarinete) y agachado: JUAN SÁNCHEZ
LUQUE (Trompeta). |
En la calle del
Conservatorio MARÍA CRISTINA. |
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| Año
1959. En la puerta del conservatorio Maria Cristina de Málaga.
Director: Perfecto Artola
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En el año 1959. |
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21 de Noviembre de 1959, en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento de
Málaga. |
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2º: FRANCISCO GARCÍA GRANA (Alcalde), 3º: RAFAEL MELGAREJO
(Concejal de Fiestas), 5º (de perfil): ANTONIO SÁNCHEZ PÉREZ
(saxo alto) y 6º: FERNANDO MEDINA (trompeta).
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25 de Diciembre. de 1960. Inauguración del recinto Eduardo Ocón por
FRANCISCO GARCÍA GRANA (Alcalde de Málaga). |
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FRANCISCO PUYANA |
MANUEL ARAGÚ |
FRANCISCO MATITO |
FRANCISCO MEDINA |
FRANCISCO GARCÍA GRANA |
ESCALERA |
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Fagot |
Trompa |
Clarinete |
Trombón |
Alcalde |
Fliscorno |
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| MIGUELÓN |
FRANCISCO PUYANA |
MANUEL ARAGÚ |
FRANCISCO MATITO |
FRANCISCO GARCÍA GRANA |
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Clarinete |
Fagot |
Trompa |
Clarinete |
Alcalde |
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Foto Arenas, calle
Santa Maria 14, Málaga. |
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Año 1961. |
Concierto de la
Banda Municipal con la Agrupación Lírica Malagueña. El solista que está
de píe junto al director (Artola), es Bernardo Aranda, tenor que fue
componente de la banda del Ave María y del Frente de Juventudes, donde
tocaba el fliscorno. |
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Foto cedida
por ANTONIO JURADO PÉREZ. Gracias. |
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En
este puesto permaneció hasta 1979, después de que sus últimos cinco años se los
dedicara altruistamente a la Banda, renunciando a cobrar cantidad alguna del
Ayuntamiento.
Le sustituyó Salvador García Sánchez, que ocupó el cargo
hasta 1992, en que fue designado director Antonio Sánchez Pérez.
Con ellos se aumentó aún más de una manera importante el repertorio de obras y
la calidad interpretativa de la Banda, que hoy día es grandemente apreciada por
los aficionados a la Música de nuestra ciudad. En la actualidad dirige la banda
Francisco Vallejo Amaro.
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ANTONIO MAYO (Saxo
barítono), FRANCISCO VALLEJO AMARO (Saxo tenor), RICARDO RAMÍREZ
MOLINA (Saxo alto), MIGUEL PONCE LORENTE (Saxo tenor) PEDRO RAMÍREZ
MOLINA (Clarinete) y ANTONIO SÁNCHEZ PÉREZ |
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Acordes de historia
por M. ÁNGELES GONZÁLEZ. Málaga, 15-2-2009 |
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Ha sido testigo del devenir
cultural de Málaga desde 1859, tiempo en el que la Banda
Municipal ha contribuido a acercar la música a los ciudadanos,
que hoy celebran con ella su 150º aniversario |
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Francisco
Vallejo
y
los
integrantes
de
la
banda
preparan
el
concierto
de
hoy.
/
SALVADOR
SALAS.
/
Vídeo:
ROSSEL
APARICIO
-
PEDRO
J.
QUERO
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Más de 400 músicos, 40
becarios y ocho directores
han formado parte de la
banda
Reclaman un teatro para sus
conciertos y un nuevo local
de ensayo
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Francisco Hernández y los amigos con
los que se reunía para tocar no eran
conscientes de que estaban
escribiendo la primera página de un
capítulo de la historia de Málaga.
Corría el año 1859 y en la capital
se había despertado un gran interés
por las artes musicales. Este
malagueño, del que apenas se conocen
datos, le propuso al Ayuntamiento de
la época la creación de una banda
que estuviese bajo el amparo de la
Corporación municipal.
Tal y
como reza en el acuerdo adoptado por
el cabildo el 20 de enero de 1859,
Hernández y los otros músicos se
ofrecían para amenizar los actos
públicos que se celebrasen en la
ciudad. Comenzaba así su andadura la
Banda Municipal de Música de la
capital, una de las más antiguas de
España, que este año celebra su 150
aniversario y que a lo largo de su
historia ha compuesto la banda
sonora de la ciudad, ha sido testigo
de los cambios que ha experimentado
y parte fundamental de la vida de
muchos malagueños.
En
este siglo y medio, más de
cuatrocientos músicos, cuarenta
becarios y ocho directores han
formado parte de la agrupación, que
ha mantenido intacta su función
principal de «fomentar el arte
musical como una de las distintas
bases de la cultura, amenizar los
paseos públicos, dar el mayor
esplendor a los actos que el
Ayuntamiento determine y acompañar a
éste en los oficios que así lo
acuerde o sea necesario», según
recogen sus reglamentos.
Atrás
quedan ya los años en los que la
banda estaba formada por unos quince
hombres que, además de acompañar a
los responsables institucionales en
actos oficiales o protocolarios, se
reunían en la plaza de la Merced
para tocar mientras la gente paseaba
tranquilamente. Después, su
presencia comenzó a ser habitual en
las corridas de toros y en algunas
procesiones de Semana Santa. También
eran requeridos para dar serenatas a
personalidades que visitaban la
ciudad, según relata el presidente
de la Academia de Bellas Artes de
San Telmo, Manuel del Campo.
Ya
entrado el siglo XX, los conciertos
comenzaron a ser habituales.
Primero, en el Paseo del Parque, en
los años 20, y, posteriormente, en
1960, en el recinto Eduardo Ocón.
Las obras que se han realizado en
este auditorio obligaron a cambiar
el escenario y se desplazaron a la
plaza de la Constitución y la plaza
de Las Flores. En esta última tocan
dos domingos al mes a las doce y
media de la mañana: «Acústicamente
es un lugar muy bueno y está muy
bien situado, pero se nos está
quedando pequeño porque vienen
muchas personas a vernos», comenta
Francisco Vallejo, director de la
banda desde 2005, que reclama al
Ayuntamiento un teatro en el que
puedan dar sus conciertos. «El sitio
bueno era el Eduardo Ocón, pero le
han quitado la mampara de madera que
tenía en la parte de atrás y lo han
inutilizado acústicamente», afirma
Vallejo, que también solicita un
nuevo local de ensayo, ya que el
actual -situado en el antiguo
edificio de la policía municipal en
Pasillo de Atocha- no reúne las
condiciones necesarias para estudiar
y practicar.
La
incorporación de la mujer, el
aumento del nivel musical de los
integrantes de la banda y su
creciente función didáctica son los
cambios más importantes que ha
experimentado este conjunto musical
en los últimos años. Lo que no ha
cambiado es el número de
integrantes. En la actualidad, está
formado por 38 funcionarios y 10
becarios, una cifra insuficiente
«para el nivel que exige la música
que se escribe hoy día», denuncia
Vallejo.
De
estos cuarenta músicos de plantilla,
siete son mujeres. Josefa Carnero
fue la que abrió la puerta a la
incorporación femenina. En 1987,
ella y su clarinete pasaron a formar
parte de la banda, en la que fue
bien acogida. «El recibimiento fue
muy bueno, como si fuera una cosa
normal de toda la vida», afirma.
Hoy
comparte ensayos con músicos de
todas las edades. Uno de los más
veteranos es Francisco Puyana, de 66
años. «Si aguanto, me quedaré hasta
los 70», afirma este profesional que
entró en la banda hace medio siglo,
cuando decidió cambiar el negocio
familiar de grabado de cristal por
el fagot. «Tocaba el clarinete, pero
era muy malo y el maestro Perfecto
Artola me dijo: 'Te voy a dar un
instrumento que nadie quiere'. Y
resultó ser el mío», recuerda.
Pocos
metros separan a Francisco Puyana de
Gregorio Salazar durante los
conciertos y ensayos, pero sí varias
generaciones. «Entré como becario en
el año 1997 y como funcionario en el
2006 y la experiencia es
maravillosa», cuenta el integrante
más joven, de 30 años, que recuerda
con satisfacción los conciertos que
ofrecen en los colegios e institutos
malagueños. «Es lo que más me
enriquece, más que los desfiles
procesionales o las otras
actuaciones», comenta.
En
los últimos quince años, unos 75.000
alumnos han podido disfrutar en vivo
y en directo de la música de estos
profesionales. «Es una experiencia
muy bonita. Tocamos temas de
películas infantiles o de dibujos
animados para despertar su interés
por la música», concluye Vallejo.
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