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UNO ES...
DE DONDE FUE AL INSTITUTO.
Recuerdo el
instituto por la masividad que había en sus aulas. Siempre
superaban la centena de alumnos y como siempre tenia que
esperar a matricularme porque la beca se otorgaba mas tarde,
tenía un numero alto: el 94, el 97, el 137. Eran los tiempos
en la que empezaban a estudiar en el INSTITUTO NACIONAL DE
ENSEÑANZA MEDIA los marroquíes y la mayoría de ellos eran
bastante mayores que nosotros y bastante ingobernables.
Algunos eran adultos.
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Acto
de confirmación en la iglesia del
Sagrado Corazón de Melilla. |
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D.
Ángel Ariño, director del Instituto
con la mano puesta sobre mi hombro. |
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Recuerdo el
instituto porque los profesores y las asignaturas fáciles se
me atragantaban. Reconozco que me costaba un imperio sacar
la FORMACIÓN DEL ESPÍRITU NACIONAL adelante y eso que el
profesor que la impartía, D. MANUEL CORBÍ, era una
bendición. Me pasaba igual con la EDUCACIÓN FÍSICA ( la
hacíamos en la BANDERA DE MARRUECOS), donde el bueno de D.
ANTONIO CAMPOY nunca consiguió que saltara 'el plinto' sin
que diera siempre con el culo. Y que los profesores 'huesos'
o difíciles eran como un reto y terminaba sacando buena
nota. Caso de D. JOSÉ MARÍA ANTÓN ANDRÉS, excelente
literato, que hacia los exámenes separando exageradamente a
los alumnos y subiéndose el a un pupitre para que nadie
pudiera copiar. Era de los pocos profesores que lograba
silencio total durante sus clases. O como D. FLORENCIO
CEREZUELA, afamado farmacéutico que nos daba CIENCIAS
NATURALES y que nos sacaba a la pizarra donde debíamos decir
la lección de pe a pa.
-Señor Portillo, me dijo la primera vez que me tocó decir la
lección, está muy bien lo que me ha contestado, pero le he
preguntado por la lección 3 y Vd. me ha dicho la 4. Tal era
mi estado de nerviosismo. Acabé colaborando con él cogiendo
ranas en el río para sus análisis de embarazo. La bella
profesora gallega Srta. BARREIROS, hacía estragos en su
clase masculina de MATEMÁTICAS y estábamos 'locos' por que
sacara a nuestro compañero de pupitre al estrado, ya que
ella ocupaba su lugar y se sentaba al lado del alumno
afortunado. Por cierto, puedo dar fe de que gozaba de unas
bonitas piernas, porque algunos afortunados que nos
sentábamos en unos bancos que había delante de la primera
fila de pupitres, podíamos ir hasta delante de su mesa, sin
ser vistos y a través de los agujeritos que había, ver algo
mas que las pantorrillas. Una mención especial de cariño a
D. MANUEL DE ANDRÉS, profesor de inglés que siempre me
'matriculeaba de honor', a D. ANTONIO SEGADO, otro 'hueso'
de MATEMÁTICAS. A Don LUCAS LORENZO, profesor de LATÍN con
su 'sempiterno' puro habano. Cabria recordar al PADRE PÍO,
montado en su "Velosolex"(aquel artilugio que era una
bicicleta con un pequeño motor sobre la rueda delantera) en
la que iba como loco, corre que te corre, con su sotana, su
boina negra y su bufanda del mismo color, cuando era
invierno. Nos dio Religión durante el bachiller y estando en
tercer año teníamos un compañero de clase del que no
recuerdo su nombre que era un demonio y el padre PÍO quiso
'exorcizarlo' con el puntero de marcar en la
pizarra,(aquel que parecía un palo de billar) y blandiéndolo
por la parte fina , se lo partió en la cabeza, dejándolo sin
sentido, porque sin conocimiento ya estaba antes, aunque se
recuperara mas tarde sin problemas.. A D. MIGUEL DELGADO (Chicharito),
profesor de DIBUJO y al director del centro D. ÁNGEL ARIÑO,
bueno entre los buenos.
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D. Lucas
Lorenzo. |
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D. Manuel de
Andrés |
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D. José Mª
Antón Andrés |
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Recuerdo el
instituto porque del centenar de alumnos de cada clase, solo
dos o tres estudiábamos inglés, el resto daba francés. Por
cierto, se aprovechaba la clase de francés, para rezar el
rosario, teniendo los de inglés que reintegrarnos a la clase
de francés para contestar el 'ora pro nobis' que con poco
respeto y jolgorio general se convertía en 'un automóvil'.
Más tarde cuando se pasó del latín al castellano debíamos
contestar: 'ruega por nosotros' que la clase en pleno
sustituía por 'cómprame una moto'.
Recuerdo el
instituto porque escribíamos nuestros primeros mensajes de
amor, a golpe de tinta, en los pupitres para que los leyeran
las niñas que iban por la tarde. En algunos casos se
producía una comunicación mutua que nos hacía soñar con el
rostro que pudiera tener la misteriosa compañera. En mi caso
se llamaba SAGRARIO AGUADO y jamás llegué a conocerla.
Recuerdo el
instituto por los colosales partidos de fútbol con piedras
(como balón) en el patio, que duraban hasta que los tres
golpes de campana nos sacaban de nuestros sueños
futbolísticos y nos hacia reintegrar a las largas filas para
volver a clase.
Recuerdo el
instituto por los compañeros inolvidables, a algunos de los
cuales y que debido a mi
acontecer en el mundo de la música dejé en el camino, pero
no en el olvido: ALIAÑO, ILLESCAS, LIROLA, FORTES, LARBI...
Recuerdo el
instituto porque cuando terminé la revalida del grado
elemental, mi madre, como premio, me compró una
guitarra española en ARMERÍA EIBARRESA que le costó 1.400
Ptas. Primera guitarra que aún conservo.
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