RIGOBERTO PICAPORTE,  Solterón de mucho porte
ROBERTO SEGURA

Era un gris oficinista que  cobraba un sueldo de miseria. Su novia Curruquita y su suegra Doña Abelarda, le demandaban gestos distinguidos, derroches y exquisiteces que ponían en aprietos a Rigoberto, pues no tenía ni dinero ni modales para lucir en sociedad. 

Finalizaba cada historieta cubierto de vergüenza y apuro ante los reproches de su suegra y los llantos de Curruquita